

El fin del mito del libre mercado
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Etiquetas: economía, el futuro de la socialdemocracia, mercados financieros, neoliberalismo, regulación, unión europea
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Querido aunque improbable lector, quiero compartir contigo un artículo que escribí hace unos días ya para Nueva Tribuna. Esta mañana me he llevado una grata sorpresa al ver en el feed de noticias económicas que utilizamos en la oficina que ATTAC también lo había subido ha su página web. Aunque, entre tu y yo, la pieza es muy mejorable. ¿Me ayudas?
NUEVATRIBUNA.ES - 08.11.2009Frankfurt 30 de octubre - Bruselas 5 de noviembre
Con la economía en el centro del debate político, esta semana arrancan en el Parlamento Europeo los trabajos de la comisión especial sobre la crisis financiera, económica y social. Diseñar el modelo económico que queremos para Europa no sólo requiere mirar al futuro sino también ser conscientes de que la crisis aún no ha pasado y de que sus efectos se harán sentir aún durante los próximos años, especialmente entre los más desfavorecidos. Sin duda, tenemos que analizar tanto las causas como las consecuencias de la crisis. No cabe mantener el status quo ni volver a la normalidad anterior a la crisis que generó esta situación. Pero, en palabras del diputado socialista Antolín Sánchez Presedo, no podremos responder a las expectativas si no conseguimos hacer legible esta crisis, llegar a un acuerdo no entre nosotros sino con los ciudadanos y lanzar propuestas concretas con una verdadera capacidad de movilización. Para regresar a la senda del progreso tendremos que ser capaces de proyectar un horizonte de confianza incorporando la perspectiva comunitaria.
Decía recientemente un amigo que la caída del Muro de Berlin en 1989 supuso el fin del mito de la economía planificada, mientras que la caída de Lehman Brothers veinte años después en 2009 representa el fin del mito del libre mercado. En cierta medida, no le falta razón. Muchos de los grandes problemas a los que nos enfrentamos en la actualidad se explican ante el fracaso de los grandes referentes ideológicos que marcaron el siglo XX. La teoría política dominante en Norteamérica reclama la superación del sistema de partidos argumentando que la llegada del posmaterialismo supone la desaparición de los axiomas que han dividido tradicionalmente a las sociedades occidentales. Los hay sin embargo quienes no comulgamos con esta visión de la realidad. De hecho, la decadencia de las familias políticas tradicionales no encuentra su razón de ser en la desaparición de las diferencias sino en su incapacidad para identificarlas y articular un discurso renovado para el futuro.
No debemos caer en la tentación de abordar este asunto desde un plano meramente académico, abstracto. El crecimiento desproporcionado de los servicios financieros respecto de la economía productiva y la excesiva dependencia del crédito han alimentado una burbuja que ha venido creciendo a lo largo de los últimos veinte años. A todo ello tenemos que sumarle los desequilibrios de fondo que la volatilidad fruto de la especulación ha causado en el reparto de los recursos naturales. La crisis económica pero también social que atravesamos tiene serias y devastadoras consecuencias. De un lado, millones de personas han perdido su empleo hasta alcanzar tasas de paro superiores al 30% en una veintena de países. Otros 53 millones de personas en todo el mundo se verán arrojadas a la pobreza y se encontrarán en riesgo de exclusión social. Por si fuera poco, 400.000 bebés más podrían morir cada año debido a la desaceleración del crecimiento económico.
Hace 80 años, en 1929, otra gran crisis no sólo trajo consigo décadas de crecimiento negativo sino que también dio lugar al alza de las ideologías totalitarias. Y, lo que es peor, sólo se zanjó tras una Guerra Mundial. No podemos tolerar que se repita la historia. Desde la izquierda es necesario articular un discurso que proyecte un futuro de estabilidad y esperanza. De lo contrario continuaremos asistiendo al resurgimiento de la extrema derecha que, como en el caso de Le Pen en Francia, sabrá cómo infestar la sociedad con ideas detestables cargadas de demagogia aprovechándose de la urgente necesidad de propuestas para los muchos retos a los que se enfrenta el conjunto de la sociedad.
Si de algún modo podemos medir el retroceso que supone el momento histórico actual respecto de periodos anteriores probablemente sea por el aumento de la dependencia y las desigualdades. Es por ello que esta crisis no hace sino reafirmar la vigencia de los valores socialistas de emancipación, libertad e igualdad. Es decir, tener las herramientas para poder tomar decisiones de manera autónoma. Sin embargo, separar lo estructural de lo coyuntural se antoja como una tarea complicada en demasiadas ocasiones. La izquierda tiene que reaccionar identificando quiénes son los nuevos dependientes, quiénes sufren las consecuencias de la desigualdad y qué políticas han dado lugar a los factores que determinan estas condiciones.
Keynes anunciaba en 1936 que, de algún modo, todos somos dependientes de los mercados financieros. La crisis, la socialización de las pérdidas y la privatización de los beneficios prueban que vivimos en una "economía de casino" en la que nadie nunca nos preguntó si queríamos participar. No podemos permitir que el único árbitro de la prosperidad sea el comportamiento irracional de aquellos agentes con capacidad de influenciar los mercados. Rara es la ocasión en que el reparto de beneficios que hace el mercado realmente implica un verdadero reparto equitativo de las oportunidades en el conjunto de la sociedad. Cambiar la realidad requiere cambiar las reglas de juego. Se hace necesario, por tanto, regular de una manera más estricta el sector de los servicios financieros. La socialdemocracia tiene que abanderar este proceso si quiere aspirar a reconstruir su discurso. La también eurodiputada socialista Magdalena Álvarez decía ayer que tenemos que ser valientes y adoptar en el ámbito financiero un enfoque similar al que se ha adoptado en el terreno medioambiental con el fin de desalentar determinados comportamientos: el que contamina paga. El debate reabierto acerca de un impuesto sobre las transacciones financieras quizás sea un buen punto de partida.

Whatever works
Breve update desde Madrid. Querido aunque improbable lector, aprovecho el primer minutito que tengo libre para recomendarte que no dejes pasar el fin de semana sin ver la última de Woody Allen. En Whatever Works Allen no sólo vuelve a su ciudad fetiche sino que recupera toda la genialidad que parecía haber perdido en los últimos años.

Un mes intenso
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Etiquetas: amigos, bruselas, economía, parlamento europeo, política europea, trabajo
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Con la economía en el centro del debate político, septiembre ha sido un mes intenso en el Parlamento Europeo. El trabajo en la Comisión de Asuntos Económicos comenzó con el eco de los encuentros que habíamos mantenido con sendas delegaciones del Senado y del Congreso norteamericano. Desde entonces todo ha sido un no parar. A principios de mes, los ministros suecos nos explicaron sus prioridades en la materia para la presidencia de turno. Por el comité también han pasado los comisarios Almunia (economía) y Kroes (competencia) así como Jean-Claude Trichet (presidente del Banco Central Europeo), Juncker (primer ministro luxemburgués) y Sir David Tweedie (presidente de la IASB). Todas las comparecencias han estado seguidas por debates sumamente interesantes en los que se han puesto de manifiesto tanto las coincidencias como las muchas divergencias a la hora de hacer cara a la crisis económica. Muchas de estas diferencias se han escenificado en las reuniones en que hemos discutido paquetes concretos de legislación, como la regulación de los Hedge Funds y otros fondos de inversión alternativa. Trabajar en el Parlamento Europeo es en cualquier caso un privilegio porque la crispación es mucho menor que en la política de los diferentes países y sueles tener acceso a información de primera mano. De hecho no hemos tenido reparos en reunirnos con representantes de los principales bancos, de la City londinense, de las cajas de ahorros o los fondos de inversión. Conocer sus opiniones nos es de gran utilidad, pero esta vez no vale mantener el status quo. Pese a las presiones de la industria y de los políticos liberales, la actual coyuntura pone de manifiesto la necesidad de actuar para desarrollar una economía más justa y sostenible. Para ello ya estamos trabajando junto con el gobierno central en la gran oportunidad para la agenda de la izquierda europea que supone la próxima presidencia española.
Encima de la mesa tenemos asuntos tan candentes como la reforma de la arquitectura de la supervisión financiera, los requerimientos de capital para los bancos, el impacto de las ayudas estatales sobre el mercado común, la armonización de las normas contables, los planes de estímulo al empleo, la recuperación del dinero de los contribuyentes invertido en rescatar las entidades bancarias, poner cotas a las remuneración de los ejecutivos, la dolorosa restructuración de los sectores menos productivos de nuestra economía, la ampliación de la eurozona o la regulación de los mercados de futuros. La semana próxima votaremos la resolución del Parlamento Europeo sobre la pasada cumbre del G20, constituiremos la comisión especial sobre la crisis económica y discutiremos el impacto de la crisis en los países más desfavorecidos.
La otra noche, discutiendo una posible enmienda (la comisión propone que los estados puedan eximir a las empresas pequeñas de gran parte del papeleo contable), me volví a dar cuenta del gran impacto que tienen nuestras acciones y de la necesaria vocación de servicio de público. En muchas ocasiones la burbuja del Parlamento nos atrapa y nos envuelve en dinámicas poco comprensibles. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que, como en todos los trabajos, aquello que hacemos tiene consecuencias sobre el resto de las personas. El trabajo que ahora desempeño es muy diferente a todo aquello que había hecho antes, con todo el aprendizaje que ello conlleva. A veces me siento un poco inseguro, pero los errores que cometemos quedan más que compensados por la satisfacción de los pequeños pero gratificantes éxitos. Haber trabajado previamente con la delegación británica me hace, inevitablemente, tener un punto de vista en ocasiones diferente al de muchos de mis compañeros. Todo suma. Para colmo, tres de mis antiguos compañeros se encuentran ahora trabajando también para la Comisión de Asuntos Económicos con diferentes diputados. Además, Antolín, uno de mis nuevos jefes, es un tipo cojonudo.
Regresar al Parlamento también es motivo de alegría por el reencuentro con los muchos amigos que dejé aquí. Es cierto en esta ciudad resulta muy sencillo hacer amigos pues todos compartimos el sentimiento de desarraigo, pero también es complicado mantenerlos por ser esta una ciudad de paso. Sin embargo, Bruselas aún conserva pequeños comercios en los que compartir mágicos momentos con una apabullante cantidad de personas realmente interesantes. Librerías, galerías de arte y chocolaterías se agolpan por el centro de una bonita ciudad sólo afeada por las inclemencias meteorológicas. Sus parques no tienen nada que envidiar a los de otras capitales y museos como el africano guardan en su interior auténticas joyas. El ambiente cosmopolita es especialmente fascinante en una ciudad tan pequeña que todo se encuentra a una distancia cómoda de andar. De hecho, los ostentosos cocktails a los que nos invitan en ocasiones los lobbystas no resistan la comparación con las noches de teatro, jazz y kebab que ofrece este rinconcito de Europa.
En un plano más personal septiembre también ha sido un mes intenso. Tuve la oportunidad de a Derek Vaughan, un nuevo diputado británico que hizo honor a la fama de su pueblo contándonos cerveza en mano sus primeras impresiones sobre el peculiar funcionamiento del Parlamento. Cenas crepes en Estrasburgo después de infinitas horas en el laberinto del parlamento es otra de las muchas recompensas que tiene este trabajo. Reengancharme a la actividad orgánica del partido a través de su agrupación en Bruselas es también motivo de alegría. Las agrupaciones en el exterior son siempre especiales pera esta quizás lo sea aún más. Aquí nos juntamos exiliados de la posguerra, con jóvenes profesionales, funcionarios de las instituciones europeas, asesores políticos, trabajadores de las oficinas regionales, de la industria, las ong's e incluso erasmus. Todos nosotros coincidimos en la convicción de que la militancia política, en tanto que significa intentar ser coherente con tus valores, viaja contigo aunque en muchas ocasiones tengamos los pies en Bruselas y la cabeza en España. Es precisamente gracias al extraordinario potencial de esta extraña convivencia que contamos con una red de contactos que nos permite traer ponentes como Ignacio Elorrieta, quien hace unas semanas nos estuvo hablando de cómo avanzar hacia una economía sostenible.
Algunos de los miembros de las recién creadas Juventudes Socialistas de España en Europa estuvimos cenando ayer con Mahfoudh Romdhani, vicepresidente del parlamento belga, nos invitó a cenar a su casa para hablarnos entre otras cosas de la importancia del compromiso con tu entorno - sea éste el que sea. Para dar pasos en esa dirección me he vuelto a acercar a Amnistía Internacional, me he apuntado a clases de alemán en el Instituto Goethe, me he sacado el abono anual de unos cines cercanos a casa y me he apuntado a un club de debate. Sin embargo todavía sigue siendo complicado escaparse del embraguiador olor a rica cerveza que desprende el entorno de los expatriados. Quizás debiera de empezar por leer la prensa local pero los periódicos belgas me recuerdan demasiado a los franceses y, como decía ayer un amigo, todos sabemos que los franceses cuando se quieren suicidar apuntan con la pistola un metro más alto que su cabeza por lo grande de su complejo de superioridad.
Este fin de semana son las jornadas federales de Izquierda Socialista y las elecciones en Grecia. En fin, querido aunque improbable lector; otro día hablamos de Alemania, Portugal y el tema de moda: la crisis de la democracia? no, su punto de inflexión.
Encima de la mesa tenemos asuntos tan candentes como la reforma de la arquitectura de la supervisión financiera, los requerimientos de capital para los bancos, el impacto de las ayudas estatales sobre el mercado común, la armonización de las normas contables, los planes de estímulo al empleo, la recuperación del dinero de los contribuyentes invertido en rescatar las entidades bancarias, poner cotas a las remuneración de los ejecutivos, la dolorosa restructuración de los sectores menos productivos de nuestra economía, la ampliación de la eurozona o la regulación de los mercados de futuros. La semana próxima votaremos la resolución del Parlamento Europeo sobre la pasada cumbre del G20, constituiremos la comisión especial sobre la crisis económica y discutiremos el impacto de la crisis en los países más desfavorecidos.
La otra noche, discutiendo una posible enmienda (la comisión propone que los estados puedan eximir a las empresas pequeñas de gran parte del papeleo contable), me volví a dar cuenta del gran impacto que tienen nuestras acciones y de la necesaria vocación de servicio de público. En muchas ocasiones la burbuja del Parlamento nos atrapa y nos envuelve en dinámicas poco comprensibles. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que, como en todos los trabajos, aquello que hacemos tiene consecuencias sobre el resto de las personas. El trabajo que ahora desempeño es muy diferente a todo aquello que había hecho antes, con todo el aprendizaje que ello conlleva. A veces me siento un poco inseguro, pero los errores que cometemos quedan más que compensados por la satisfacción de los pequeños pero gratificantes éxitos. Haber trabajado previamente con la delegación británica me hace, inevitablemente, tener un punto de vista en ocasiones diferente al de muchos de mis compañeros. Todo suma. Para colmo, tres de mis antiguos compañeros se encuentran ahora trabajando también para la Comisión de Asuntos Económicos con diferentes diputados. Además, Antolín, uno de mis nuevos jefes, es un tipo cojonudo.
Regresar al Parlamento también es motivo de alegría por el reencuentro con los muchos amigos que dejé aquí. Es cierto en esta ciudad resulta muy sencillo hacer amigos pues todos compartimos el sentimiento de desarraigo, pero también es complicado mantenerlos por ser esta una ciudad de paso. Sin embargo, Bruselas aún conserva pequeños comercios en los que compartir mágicos momentos con una apabullante cantidad de personas realmente interesantes. Librerías, galerías de arte y chocolaterías se agolpan por el centro de una bonita ciudad sólo afeada por las inclemencias meteorológicas. Sus parques no tienen nada que envidiar a los de otras capitales y museos como el africano guardan en su interior auténticas joyas. El ambiente cosmopolita es especialmente fascinante en una ciudad tan pequeña que todo se encuentra a una distancia cómoda de andar. De hecho, los ostentosos cocktails a los que nos invitan en ocasiones los lobbystas no resistan la comparación con las noches de teatro, jazz y kebab que ofrece este rinconcito de Europa.
En un plano más personal septiembre también ha sido un mes intenso. Tuve la oportunidad de a Derek Vaughan, un nuevo diputado británico que hizo honor a la fama de su pueblo contándonos cerveza en mano sus primeras impresiones sobre el peculiar funcionamiento del Parlamento. Cenas crepes en Estrasburgo después de infinitas horas en el laberinto del parlamento es otra de las muchas recompensas que tiene este trabajo. Reengancharme a la actividad orgánica del partido a través de su agrupación en Bruselas es también motivo de alegría. Las agrupaciones en el exterior son siempre especiales pera esta quizás lo sea aún más. Aquí nos juntamos exiliados de la posguerra, con jóvenes profesionales, funcionarios de las instituciones europeas, asesores políticos, trabajadores de las oficinas regionales, de la industria, las ong's e incluso erasmus. Todos nosotros coincidimos en la convicción de que la militancia política, en tanto que significa intentar ser coherente con tus valores, viaja contigo aunque en muchas ocasiones tengamos los pies en Bruselas y la cabeza en España. Es precisamente gracias al extraordinario potencial de esta extraña convivencia que contamos con una red de contactos que nos permite traer ponentes como Ignacio Elorrieta, quien hace unas semanas nos estuvo hablando de cómo avanzar hacia una economía sostenible.
Algunos de los miembros de las recién creadas Juventudes Socialistas de España en Europa estuvimos cenando ayer con Mahfoudh Romdhani, vicepresidente del parlamento belga, nos invitó a cenar a su casa para hablarnos entre otras cosas de la importancia del compromiso con tu entorno - sea éste el que sea. Para dar pasos en esa dirección me he vuelto a acercar a Amnistía Internacional, me he apuntado a clases de alemán en el Instituto Goethe, me he sacado el abono anual de unos cines cercanos a casa y me he apuntado a un club de debate. Sin embargo todavía sigue siendo complicado escaparse del embraguiador olor a rica cerveza que desprende el entorno de los expatriados. Quizás debiera de empezar por leer la prensa local pero los periódicos belgas me recuerdan demasiado a los franceses y, como decía ayer un amigo, todos sabemos que los franceses cuando se quieren suicidar apuntan con la pistola un metro más alto que su cabeza por lo grande de su complejo de superioridad.
Este fin de semana son las jornadas federales de Izquierda Socialista y las elecciones en Grecia. En fin, querido aunque improbable lector; otro día hablamos de Alemania, Portugal y el tema de moda: la crisis de la democracia? no, su punto de inflexión.

Jornadas Federales de Izquierda Socialista (programa)
Posted on 10:21
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Etiquetas: agenda, el futuro de la socialdemocracia, izquierda socialista
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JORNADAS DE LA CORRIENTE “IZQUIERDA SOCIALISTA” DEL PSOE
Madrid (Sede Federal de Ferraz), 3 y 4 de Octubre de 2009
Madrid (Sede Federal de Ferraz), 3 y 4 de Octubre de 2009
CRISIS GLOBAL: RESPUESTAS DESDE LA IZQUIERDA
Sábado, 3 de Octubre
11.30 h. Conferencia inaugural de
Josep Borrell
12-14 h. Primer panel: La crisis, la empresa y el mundo del trabajo
Andres Perelló (Eurodiputado)
Manuel de la Rocha (Abogado laboralista y diputado en el Congreso)
José Mª Zufiaur (Sindicalista)
Antonio García Santesmases (Profesor de Filosofía Política en UNED)
14-16 h.: Comida en la sede del PSOE de Ferraz
16.30-18.30 h. Segundo panel: Sujetos y medios para salir de la crisis
Pepa Pellicer (del Comité Federal del PSOE)
Francisco Piniella (ex-concejal socialista de Cádiz, profesor de la UCA)
María J. Fariñas (Profª Fª del Derecho, asesora Presidencia del Gobierno)
Marcos Roitman (Sociólogo. Profesor de la UCM)
José A. Pérez Tapias (Profesor de UGR, diputado en el Congreso)
18.30-19 h. Descanso
19-21 h. Debate general
12-14 h. Primer panel: La crisis, la empresa y el mundo del trabajo
Andres Perelló (Eurodiputado)
Manuel de la Rocha (Abogado laboralista y diputado en el Congreso)
José Mª Zufiaur (Sindicalista)
Antonio García Santesmases (Profesor de Filosofía Política en UNED)
14-16 h.: Comida en la sede del PSOE de Ferraz
16.30-18.30 h. Segundo panel: Sujetos y medios para salir de la crisis
Pepa Pellicer (del Comité Federal del PSOE)
Francisco Piniella (ex-concejal socialista de Cádiz, profesor de la UCA)
María J. Fariñas (Profª Fª del Derecho, asesora Presidencia del Gobierno)
Marcos Roitman (Sociólogo. Profesor de la UCM)
José A. Pérez Tapias (Profesor de UGR, diputado en el Congreso)
18.30-19 h. Descanso
19-21 h. Debate general
Domingo, 4 de Octubre
9.30-11.30 h. Tercer panel: Políticas para una nueva economía
Vicent Garcés (ex-diputado europeo, profesor de la UV)
Montserrat Colldeforns (economista y diputada en el Congreso)
Carlos Martínez (Presidente ATTAC-España)
Juan A. Barrio (coord. de Izquierda Socialista, diputado en el Congreso)
11.30-12 h. Descanso
12-14 h.: Debate y conclusiones

No me lo pidas
Posted on 10:49
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Etiquetas: agenda, alemania, parlamento europeo, política internacional
Etiquetas: agenda, alemania, parlamento europeo, política internacional
No, no me lo pidas. Hablemos del G20, de las previsiones económicas hechas públicas por la Comisión, de la fuga de diputados socialistas en las cortes, las buenas noticias sobre el escudo yankee antimisiles o de cualquier otro tema. Pero, por favor, no me pidas que hable de lo que ocurrió el pasado miércoles en Estrasburgo durante la elección de Barroso.
Ya que no me siento capacitado para aportar nada nuevo al debate sobre cualquiera de los asuntos que acabo de citar, prefiero hablarte de una experiencia personal. El fin de semana pasado, antes de acudir a Estrasburgo para la sesión plenaria del Parlamento Europeo, visité Alemania. No habría nada que resaltar fuera de mi rutina personal si no fuera porque (bendito instituto Goethe) conseguí después de años hilar más de dos frases consecutivas en la lengua de Lutero. Pero, aún más interesante fue vivir, aunque fuera por unas horas, la campaña electoral en un país diferente a aquellos en los que he vivido hasta ahora. Del debate entre los candidatos Merkel y Steinmeier no puedo dejar de resaltar alguna diferencia con nuestro país, a saber, por ejemplo, los periodistas parecían poner en apuros a los contendientes con sus incisivas preguntas. En cualquier caso, lo más emotivo para mi llegó a primera hora de la mañana del lunes cuando, en la estación del tren, compañeros del SPD estaban repartiendo panfletos electorales. Qué recuerdos.
Aprovecho nuestro reencuentro, eso sí, para hablarte de dos interesantes citas en el calendario. Este fin de semana participaré en la universidad de otoño de ATTAC Bélgica. Por otro lado, Izquierda Socialista celebrará próximamente en Madrid sus jornadas federales bajo el título "Crisis global, respuestas desde la izquierda". En la conferencia que tendrá lugar los próximos 3 y 4 de octubre participarán, entre otros, Josep Borrel, Andrés Perelló, Manuel de la Rocha, José Antonio Pérez Tapias, Marcos Roitman, Vicent Garcés, Montserrat Colldeforns, Carlos Martínez y Juan Antonio Barrio.
Ya que nos ponemos al día, también te quiero contar que recientemente he dado un paso que llevaba bastante tiempo queriendo dar y me he apuntado a Trasversales. Trasversales, reza su página web, publicada por la asociación del mismo nombre en colaboración con Editorial Sepha, es una revista de opinión activista y reflexiva, rebelde, pacíficamente combatiente, abierta a todas las dimensiones de la actividad humana, en lo político, lo social y lo cultural. Nos mueven la pasión por la libertad y la beligerancia contra toda dominación, la fecundidad creativa de la duda y la capacidad transformadora de la acción.
Ya que no me siento capacitado para aportar nada nuevo al debate sobre cualquiera de los asuntos que acabo de citar, prefiero hablarte de una experiencia personal. El fin de semana pasado, antes de acudir a Estrasburgo para la sesión plenaria del Parlamento Europeo, visité Alemania. No habría nada que resaltar fuera de mi rutina personal si no fuera porque (bendito instituto Goethe) conseguí después de años hilar más de dos frases consecutivas en la lengua de Lutero. Pero, aún más interesante fue vivir, aunque fuera por unas horas, la campaña electoral en un país diferente a aquellos en los que he vivido hasta ahora. Del debate entre los candidatos Merkel y Steinmeier no puedo dejar de resaltar alguna diferencia con nuestro país, a saber, por ejemplo, los periodistas parecían poner en apuros a los contendientes con sus incisivas preguntas. En cualquier caso, lo más emotivo para mi llegó a primera hora de la mañana del lunes cuando, en la estación del tren, compañeros del SPD estaban repartiendo panfletos electorales. Qué recuerdos.
Aprovecho nuestro reencuentro, eso sí, para hablarte de dos interesantes citas en el calendario. Este fin de semana participaré en la universidad de otoño de ATTAC Bélgica. Por otro lado, Izquierda Socialista celebrará próximamente en Madrid sus jornadas federales bajo el título "Crisis global, respuestas desde la izquierda". En la conferencia que tendrá lugar los próximos 3 y 4 de octubre participarán, entre otros, Josep Borrel, Andrés Perelló, Manuel de la Rocha, José Antonio Pérez Tapias, Marcos Roitman, Vicent Garcés, Montserrat Colldeforns, Carlos Martínez y Juan Antonio Barrio.
Ya que nos ponemos al día, también te quiero contar que recientemente he dado un paso que llevaba bastante tiempo queriendo dar y me he apuntado a Trasversales. Trasversales, reza su página web, publicada por la asociación del mismo nombre en colaboración con Editorial Sepha, es una revista de opinión activista y reflexiva, rebelde, pacíficamente combatiente, abierta a todas las dimensiones de la actividad humana, en lo político, lo social y lo cultural. Nos mueven la pasión por la libertad y la beligerancia contra toda dominación, la fecundidad creativa de la duda y la capacidad transformadora de la acción.
Por cierto, a partir de ahora, ambién publicaré algunos retazos de nuestras conversaciones en mi blog de Nueva Tribuna.
Querido aunque improbable lector, seguimos en la batalla.
Querido aunque improbable lector, seguimos en la batalla.

Sin complejos, levantemos el puño
No. Levantar el puño no es un símbolo anacrónico. Ni revanchista, ni divisorio. Todo lo contrario. Los hay quienes toman la oblea para comulgar con su dios redentor. Nosotros levantamos el puño para comulgar con tantos héroes anónimos, ejemplos de coherencia, que a lo largo de la historiahan luchado por las ideas de libertad, justicia, equidad e internacionalismo. Dice Rubalcaba sin faltarle razón que levantar el puño es un gesto de solidaridad con los trabajadores que durante siglos, con ese gesto, han defendido sus derechos. Pero levantemoslo, una noche más, no sólo por el pasado que recordamos sino que por las batallas que aún nos quedan por librar. Levantemos el puño como símbolo de nuestro compromiso, inmutable con el paso del tiempo, con los valores socialistas. Sin complejos, levantemos el puño.

Colombia, punta de lanza del imperio
La incapacidad de las regiones para unirse políticamente y no sólo las multiculturales como Europa sino también las monoculturales como América Latina, es decir, la incapacidad para hacer lo que sí supieron hacer los Estados Unidos es la única responsable de esta situación de supeditación política y militar que tanto las molesta pero contra la que nada pueden hacer. Las fronteras en América del Sur se deciden en América del Norte igual que, en buena medida, las fronteras en Europa.
Os dejo el enlace al genial post del profesor Ramón Cotarelo: http://cotarelo.blogspot.com/2009/08/colombia-punta-de-lanza-del-imperio.html

Hay esperanza
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Etiquetas: alemania, el futuro de la socialdemocracia, elecciones, política europea
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Peter Metz, recién electo diputado socialdemócrata al Parlamento de Turingia (Alemania) en un esperanzador vuelco electoral. http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/30/internacional/1251654557.html
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