
Pistachos para el cambio
Al final no hubo palomitas, pero sí pistachos. Siguiendo las buenas costumbres a las que el insomnio obliga, algunos, hay quien diría frikis, hemos disfrutado esta noche con el discurso del ya candidato Barack Obama.
No te engaño si te digo que me han gustado las palabras de Obama hasta el punto de poder firmarlas al 95%. Tampoco miento si te digo que, probablemente como tú al ver o leer el discurso, me siento un poco decepcionado; pero una amiga apuntaba hace un rato la que quizás es la clave de este discurso:
Un discurso que ha girado en torno a la promesa de continuar, revivir, el sueño americano. Tras descalificar a su oponente, un hombre de principios según él mismo se define, por haber votado junto a G. Bush en un 90% de las ocasiones; el senador por Illinois afirmó que McCain no trabaja por los americanos sino tan sólo por algunos americanos, que McCain esconde detrás de sus políticas la filosofía del "háztelo tu mismo" del "hazlo si puedes pagarlo". Algo que no se merecen los trabajadores que se levantan cada mañana para hacer su labor lo mejor que ellos saben.
Obama habló de educación y sanidad, asegurando que bajo su gobierno cualquier ciudadano, cualquier joven podrá acceder a ellas. Habló de una obligación moral para decir que hay que eliminar la dependencia / adicción que América tiene del petróleo. "Es el momento de cambiar América" dijo. No es momento para pequeñeces, sino para grandes retos.
Señaló también la importancia de concienciar a la gente, pues el alma de América es "la responsabilidad individual y la responsabilidad colectiva". Antes de declararse preparado para convertirse en el nuevo "comander in chief" indicó la necesidad de luchar contra las verdaderas amenazas de América. La pobreza, el genocidio, la enfermedad y el cambio climático. "No se combate a los terroristas que operan en 80 países invadiendo Irak, no se protege a Israel hablando malamente en Washington ni a Georgia destrozando las alianzas con nuestros más antiguos aliados" dijo el candidato Obama.
El senador se mostró convencido de que es posible alcanzar la unidad de los americanos, americanos que "sean demócratas, republicanos o independientes, luchan juntos y en ocasiones mueren juntos". Sea cual sea la ideología, decía, todos pueden coincidir en retirar las armas de las manos de los criminales, siendo o no un férreo defensor de la segunda enmienda; coincidir en no discriminar a los gays y lesbianas, estando a favor o no del matrimonio homosexual; coincidir en luchar contra los embarazos indeseados, siendo pro o anti aborto; coincidir en que pienses lo que piense de la inmigración, no se puede separar a una madre de su hijo.
Para adentrarse en las arenas internacionales el presidenciable de Hawaii dijo que "en momentos definitorios como este, los cambios no vienen de Whasington, van a Washington. Este país es el más próspero pero eso no nos hace ricos, el que tiene un ejército más poderoso, pero eso no nos hace fuertes, el que tiene las universidades envidiadas en todo el mundo pero lo que hace que la gente nos mire es la promesa, el sueño americano." Un sueño que expresó, un 28 de agosto como hoy, M.L.K. "No es el momento de dar la espalda, no con tanto trabajo por delante. No podemos caminar solos.
Querido aunque improbable lector, a ciencia cierta, espero que estés tan decepcionado como yo por entregarte una transcripción y no haberte ofrecido un análisis, una opinión. Pero me da tanto pánico que gane McCain que prefiero centrar las críticas en el cura que puso a rezar a toda la convención democrática al terminar el discurso de Obama.
yo: La CNN le da cera a Obama, dicen que ha estado por debajo de las expectativas
ella: Pues yo creo que ha estado bien. El problema de este discurso es que era histórico antes de hacerse.

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